Cuando la ciudad se vuelve demasiado intensa, quienes pueden permitírselo buscan algo más que descanso: buscan un refugio.
A pocas horas de la capital, descendiendo por las carreteras que bajan hacia el Tequendama o https://umairwqmj411643.smblogsites.com/40397350/la-sabana-exclusiva-lujo-sol-y-naturaleza-en-las-fincas-de-cundinamarca